Blanco, peludo y adorable, o verdes con bocas grandes y dientes afilados. Uno (Gizmo), y otros, nuestros queridos Gremlins, promulgaban sonidos indescifrables, imposibles de entender, algunos más entrañables, (los de Gizmo) y otros más insoportables. Pero al fin y al cabo el lenguaje de los Mogwai era y es incomprensible.

Por muy poderoso que sea un mensaje, sino se entiende, no sirve para nada, la clave no es sólo transmitir, sino hacerlo de manera experiencial. Hablamos de la Oratoria Experiencial, aquella que deberían enseñar todas las marcas a sus empleados. Una manera de hablar en público que genere experiencias, que emocione. Al fin y al cabo la oratoria es un arte que tiene la finalidad de conmover.

Una marca transmite a través de su claim, sus visuales, su merchandising y un largo etcétera de elementos que deben coordinadamente seguir un mismo tono comunicativo. Todos los canales de transmisión son importantes, desde la parte pública de una marca, hasta la parte interna: sus empleados.

Algo aparentemente tan fácil como transmitir un mensaje, resulta que muchas veces falla, y es que a la oratoria no siempre se le da la importancia que debiera tener. Más que nunca, las organizaciones necesitan que todos y cada uno de sus empleados sean portavoces solventes de sus productos y sus servicios sobre los de la competencia.

Se puede poner en práctica una buena oratoria de marca en cualquier situación. Desde las presentaciones a clientes y equipos de trabajo, hasta delante de un consumidor. En definitiva, hacer de la marca personal de cada empleado una garantía de éxito. La oratoria nos brinda la posibilidad de persuadir, de utilizar nuestro lenguaje para crear efectivas experiencias de sentimientos.

Pero debemos recordar que los Mogwai deben cumplir una serie de reglas para no transformarse en Gremlins:

  • No exponer al Mogwai a luces brillantes. Antes de brillar como orador, primero hay que aprender a serlo en la oscuridad. La osadía del principiante no es buena compañía.
  • No debemos darle agua, ni mojarlo. El agua lo empaña todo e impide la visibilidad.Al igual que cuando algo se empaña no nos deja ver, y nos crea inseguridad, la auto-confianza y el control son claves para transmitir un mensaje de marca.
  • Y la más importante: nunca alimentar al Mogwai después de medianoche. Olvidarse de los detalles importantes puede ser catastrófico. Las muestras, los ejemplos y las experiencias personales son otros de los elementos esenciales para ganar la confianza de nuestro público, ya sea una única persona o una audiencia numerosa, la eficacia debe ser la misma.

Nuria Neira

By | 2016-03-09T12:24:11+00:00 marzo 7th, 2016|Comunicación Experiencial|